sábado, 30 de julio de 2016
30.07.2016
Y fue como el primer beso pero siendo el último...
Y sabía a sal porque lloraba.
Él y yo.
Pero siguió siendo el mejor beso del mundo. Igual que los dos mil anteriores.
Y nos despedimos de la misma manera que empezamos a querernos...
Con un beso.
Después de eso, se me llenó la boca de ruinas. Algo parecido a Grecia, pero sin la gracia de ver la belleza de lo destruido, de lo inacabado...
El final feliz solo existe en los libros. No puede ser feliz ningún final...
Ninguno como este.
Ojalá me miren como tú lo hacías.
Ojalá te miren como yo lo hacía
Y que sonrías.
Recuerdos de un 24 de Febrero.
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