Desde que te conocí te lo
entregué todo; mi vida, mis deseos, mis virtudes y mis defectos. Ni a mí misma
me había entregado tanto alguna vez, Pero tú decidiste dejarme de un día para
otro, y olvidaste todo lo bueno, olvidaste todo lo que te entregué, ni siquiera
sentí en tus palabras un poco de cariño de tu parte, como si en verdad te
importara nada.
Todo este tiempo he
luchado por esto, nunca me he dado por vencida, siempre te he apoyado y me he
dejado la piel cuidando de ti, pero dicen que no hay peor ciego que el que no
quiere ver y es que, yo solo te pedí dos cosas aquel odioso día, dos cosas que
has incumplido. Y por eso te odio.
Fuiste el amor de mi vida
durante dos años y quiero pensar que, al menos, yo fui el tuyo durante uno de
ellos.
Hoy he decidido dejarte
ir, no por egoísmo, sino por amor propio.


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